Violencia doméstica
La violencia doméstica, violencia familiar o violencia intrafamiliar comprende todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física hasta el matonaje, acoso o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que perpetra al menos un miembro de la familia contra otro u otros. Habitualmente, este tipo de violencia no se produce de forma aislada, sino que sigue un patrón constante en el tiempo. Sus principales víctimas son mujeres, niños y/o personas dependientes.
La violencia doméstica constituye un problema mundial, sin fronteras, que afecta a millones de mujeres, según revelan los informes de diversos organismos internacionales como UNICEF o la ONU.
Los términos violencia familiar o violencia intrafamiliar, con una importante presencia en Sudamérica, se vienen utilizando desde 1988 y 1993 respectivamente debido a lo común que resulta la aparición de esta violencia en el ámbito familiar; además de que las leyes que penan la violencia contra la mujer suelen considerar como requisito que ésta sea esposa o mantenga con el sujeto activo una relación de análoga afectividad.
Síntomas y señales
La violencia doméstica puede ser de forma sexual, física, y/o psicológica.
Física y sexual
- El maltratador resta la confianza del compañero y autoestima y la aísla de la familia y los amigos.
- Abarca una escala de conductas que van desde un empujón o un pellizco hasta lesiones graves que llevan a la muerte de la mujer o los hijos.
- Golpes, trauma dental, hematomas en cabeza y cuello, fracturas, quemaduras, cortes y/o abortos.
- Obliga a la mujer a temer relaciones sexuales no deseadas.
Psicológico
- Criticar constantes por su cuerpo o sus pensamientos, haciendo comparaciones y ridiculizando a la mujer en público.
- No tomar en cuenta a la mujer al momento de tomar de decisiones de todo tipo familiares, financieras.
- Humillando a la mujer frente a sus hijos quitando autoridad
- Ofendiendo a los amigos y familiares que ella quiere.
La Violencia doméstica sufre de tres fases, que son:
Primera fase: Acumulación de Tensión
Se producen episodios que llevan a roces permanentes entre los miembros de la pareja, con incremento constante de ansiedad y hostilidad.
Esta fase es sutil y se manifiesta como agresión psicológica: el agresor ridiculiza a su pareja, no presta atención a lo que ella dice.
Segunda fase: Episodio Agudo
La tensión acumulada da lugar a una explosión de violencia que puede variar en gravedad: desde un empujón hasta el homicidio.
En esta fase aparece la violencia verbal, que refuerza la agresión psicológica: comienza a amenazarla con violencia física y se va creando un miedo constante.
Tercera fase: La “Luna de Miel”
Se produce arrepentimiento en el hombre, a veces instantáneo, al ver el daño producido.
Pide disculpas y promete que “nunca más volverá a ocurrir”.
Consecuencias
El mal trato dentro de la familia genera en niñas, niños y adolescentes, trastornos de conducta escolar y dificultades en el aprendizaje, miedo al generador de violencia, depresión y abandono del hogar, entre otros.
Debilitamiento gradual de las defensas físicas y psicológicas en las personas que la sufren, lo que se traduce en deterioro de la salud física y emocional.
Una relación de violencia familiar se puede dar en: Un noviazgo, en el matrimonio, en una unión libre y en cualquier relación afectiva. Hombres, mujeres, niñas, niños y adolescentes pueden ser maltratados por su pareja o familiares.
Por esto, hay que pensar y analizar muy bien con quien esta compartiendo su tiempo. Si aun no esta casado, analice su pareja, si está casado, piense bien el futuro de los suyos, en el caso de tener hijos, porque si permite que haya violencia domestica en su hogar, eso seguirá en las siguientes generaciones, porque lo que ven aprenden, y sobre todo la vida de su familia esta en sus manos, con una pequeña pero nada simple decisión, que es “alejarse de su pareja” a la casa de un familiar que la pueda ayudar, pero si insiste en perseguirla y no reconoce su error, busque ayuda legal.
Si su pareja reconoce su error sea su apoyo y busquen una ayuda profesional para
ambos, puesto que necesitan los dos rehabilitar sus emociones, sentimientos y su pareja debe sentir que no esta solo, pero sobre todo busque la ayuda del ser supremo Todopoderoso que puede cambiar su tristeza en gozo.
Si ambos ponen de su parte, y con Dios como base de su hogar la violencia doméstica se irá de su familia.
Recomienda este artículo, Hazlo parte de tus Enlaces
If you enjoyed this post, please consider to leave a comment or subscribe to the feed and get future articles delivered to your feed reader.

Opiniones
No comments yet.
¿Que le parecio el artículo? Coméntelo!