El ajo: medicina natural

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El ajo: medicina naturalNo sirve para espantar vampiros o cosas semejantes… Pero sí tiene multiples propiedades curativas y nutritivas, aprendamos más cosas de este alimento…

El ajo es un aliado de nuestra salud aunque no padezcamos enfermedades porque nos protege y aporta vitaminas A, C, B1, B2 (previenen las enfermedades relacionadas con el envejecimiento), selenio, manganeso, cobre, cinc y hierro.

Es uno de los mayores desinfectantes que existen, siendo a la vez uno de los más potentes antiinflamatorios. Es capaz de destruir las bacterias patógenas intestinales sin alterar su flora protectora, al tiempo que combate los parásitos como lombrices, tenias, etc. El ajo tiene también una función protectora sobre el corazón y las arterias, combatiendo la arterioesclerosis. Es muy saludable comer un diente de ajo o dos al día, una dosis más elevada podría causar problemas digestivos, y es suficiente para poder beneficiarnos de sus poderes curativos; son excelentes antibióticos y nos protegen de las enfermedades cardiovasculares.

Los ajos se encuentran todo el año en el mercado. Los ajos blancos son más finos que los morados y se conservan mejor. Antes de comprarlos comprueba que están duros, sin vacíos y que la cabeza no es demasiado ligera en comparación al tamaño del ajo, así evitarás los ajos podridos.

El ajo ha sido y es uno de los ingredientes preferidos en la gastronomía de numerosos países, sobre todo los mediterráneos. Sus propiedades curativas son muy apreciadas desde los griegos, pero es importante consumirlo crudo para aprovechar al máximo sus poderes saludables. Es aconsejable desechar la parte verde del centro del ajo, para que no resulte indigesto.

Hay que tener en cuenta, que no es aconsejable cocinar en exceso el ajo, puesto que pierde parte de sus propiedades salutíferas. El ajo es un condimento que aporta un sabor maravilloso tanto si lo freímos, cocemos, guisamos o tomamos en crudo y es un estimulante del apetito, además de combatir los resfriados y en general las afecciones de las vías respiratorias, causadas por bacterias.

Aunque las propiedades curativas del ajo son conocidas desde la Antigüedad, es Luis Pasteur quien da a conocer la capacidad antibiótica, al observar que este condimento evitaba la proliferación de microorganismos. La alicina es una sustancia química rica en azufre, que está presente en el ajo que, además de mejorar la circulación sanguínea, previene el cáncer y actúa contra las infecciones fúngicas y víricas.

El ajo lucha y protege de la tos, los resfriados, las afecciones de garganta, las invasiones por cándidas, la tuberculosis e incluso la meningitis. Estudios científicos demuestran que el ajo posee la capacidad de estimular y mejorar el sistema inmunológico, a la vez que protege activamente de los tumores cancerígenos, sobre todo de colon, vejiga y estómago. Esta capacidad de estimular el sistema inmunitario desemboca en una mejora de los problemas de alergia y asma.

Los beneficios del ajo están demostrados científicamente y son numerosos, pero para poder aprovecharnos de sus propiedades, es esencial trocearlo justo antes de utilizarse en la cocina. E aquí la lista de enfermedades y dolencias, para las cuales los médicos aconsejan la ingesta de ajo:

-Reduce el azúcar en sangre.

-Regula el metabolismo de las grasas.

-Mejora los problemas reumáticos.

-Previene las enfermedades cardiovasculares (dilata los vasos sanguíneos y evita los coágulos).

-Regula la tensión arterial.

-Controla los niveles de colesterol en sangre.

Sólo nos resta decirles a nuestras lectoras: ¡Que aproveche! y uselo mas en sus deliciosas comidas y recuerde que ¡La Mujer sabia edifica su casa..!

Fuente: Beatriz Ruiz - Mujerplus.com



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